دُعَاء
En un momento decisivo, Zacarías dirige una súplica sincera a Allah.
هُنَالِكَ دَعَا زَكَرِيَّا رَبَّهُۥۖ قَالَ رَبِّ هَبۡ لِي مِن لَّدُنكَ ذُرِّيَّةٗ طَيِّبَةًۖ إِنَّكَ سَمِيعُ ٱلدُّعَآءِ
Allí Zacarías invocó a su Señor y dijo: «Señor mío, concédeme una descendencia buena procedente de Ti. Tú escuchas la súplica».
Corán, Al-Imran 3:38
Esta aleya sigue a la escena en la que Zacarías ve a María recibir un sustento milagroso. Comprende entonces el poder de Allah. No permanece pasivo: Le invoca y pide una descendencia buena, reconociendo que Allah lo oye todo. En nuestra vida podemos volvernos hacia Allah por nuestras necesidades, grandes o pequeñas. Como Zacarías, podemos pedirle con confianza sabiendo que nos escucha.
Hoy formula una súplica personal: pide a Allah algo concreto que te importe, con la certeza de que te escucha.
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