خِزْي
Esta aleya nos enseña a pedir a Allah que nos preserve del Fuego, pues entrar en él es una humillación.
مَن تُدۡخِلِ ٱلنَّارَ فَقَدۡ أَخۡزَيۡتَهُۥ
A quien introduzcas en el Fuego lo habrás cubierto de ignominia.
Corán, Al-Imran 3:192
Continuando la aleya anterior, quienes reflexionan sobre la creación de Allah le piden ser protegidos del castigo del Fuego. Reconocen que entrar en él es una verdadera humillación, no solo un castigo físico sino también una degradación moral. Esta conciencia alimenta nuestra esperanza: sabemos que la misericordia de Allah es inmensa, pero seguimos siendo humildes. Le pedimos protegernos de toda situación que nos rebaje. Eso nos anima a obrar rectamente por amor a nuestra dignidad, no solo por miedo.
Tómate hoy un momento para decir: «Señor, protégeme del Fuego y de la humillación».
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