يَتِيم
Esta aleya nos enseña a proteger los bienes de los huérfanos con una justicia irreprochable.
وَءَاتُواْ ٱلۡيَتَٰمَىٰٓ أَمۡوَٰلَهُمۡۖ وَلَا تَتَبَدَّلُواْ ٱلۡخَبِيثَ بِٱلطَّيِّبِۖ وَلَا تَأۡكُلُوٓاْ أَمۡوَٰلَهُمۡ إِلَىٰٓ أَمۡوَٰلِكُمۡۚ إِنَّهُۥ كَانَ حُوبٗا كَبِيرٗا
Dad a los huérfanos sus bienes; no sustituyáis lo malo por lo bueno ni consumáis sus bienes junto con los vuestros: es un pecado grave.
Corán, An-Nisa 4:2
Esta aleya ordena devolver a los huérfanos sus bienes, no cambiarlos por otros peores y no mezclarlos con los nuestros para consumirlos. Es un pecado grave. En nuestra vida, esto nos invita a ser escrupulosos al gestionar lo que pertenece a otros, especialmente a las personas más vulnerables, y a no aprovechar nunca su debilidad.
Hoy, comprueba si tienes un bien que pertenece a un huérfano o a otra persona vulnerable y devuélveselo por completo.
|