شَفَاعَة
Esta aleya nos enseña que toda intercesión tiene un peso bueno o malo.
مَّن يَشۡفَعۡ شَفَٰعَةً حَسَنَةٗ يَكُن لَّهُۥ نَصِيبٞ مِّنۡهَاۖ وَمَن يَشۡفَعۡ شَفَٰعَةٗ سَيِّئَةٗ يَكُن لَّهُۥ كِفۡلٞ مِّنۡهَاۗ
Quien interceda con una buena intercesión tendrá una parte de ella; y quien interceda con una mala intercesión cargará con una parte de su responsabilidad.
Corán, An-Nisa 4:85
La aleya vincula cada intercesión con una consecuencia: una buena acción aporta una parte de recompensa y una mala, una parte de responsabilidad. No precisa la naturaleza de esa parte, pero subraya que nuestras gestiones por los demás nunca son neutrales. En la vida cotidiana pueden pedirnos que recomendemos a alguien, apoyemos una causa o facilitemos un asunto. Cada vez podemos contribuir al bien o al mal. Esta aleya nos invita a sopesar con cuidado nuestros actos de intercesión.
Hoy recomienda sinceramente a una persona para una causa justa o apoya activamente una iniciativa beneficiosa.
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