صِدْق
En el palacio, la esposa de Al-Aziz reconoce finalmente la verdad.
قَالَتِ ٱمۡرَأَتُ ٱلۡعَزِيزِ ٱلۡـَٰٔنَ حَصۡحَصَ ٱلۡحَقُّ أَنَا۠ رَٰوَدتُّهُۥ عَن نَّفۡسِهِۦ وَإِنَّهُۥ لَمِنَ ٱلصَّـٰدِقِينَ
La esposa de Al-Aziz dijo: «Ahora se ha manifestado la verdad. Yo intenté seducirlo, y él es ciertamente de los veraces».
Corán, Yusuf 12:51
Esta aleya muestra un momento de valentía: la esposa de Al-Aziz confiesa su falta ante el rey y las demás mujeres. Ya no busca excusas. Reconoce que José es inocente y que ella intentó seducirlo. Esta confesión es un acto de sinceridad: dice la verdad sobre sí misma, aunque la haga culpable. En nuestra vida a veces resulta difícil admitir nuestros errores. Sin embargo, reconocer nuestras faltas es una forma de verdad interior. Nos libera y permite que los demás vean nuestra honestidad. Hoy podemos practicar esta sinceridad con nosotros mismos y con los demás.
Tómate un momento para pensar en un error que hayas cometido. Si puedes, reconócelo ante la persona implicada o, al menos, ante ti mismo con honestidad.
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