إِحْيَاء
Esta aleya nos invita a contemplar la lluvia como un signo de la misericordia de Allah.
لِّنُحۡـِۧيَ بِهِۦ بَلۡدَةٗ مَّيۡتٗا وَنُسۡقِيَهُۥ مِمَّا خَلَقۡنَآ أَنۡعَٰمٗا وَأَنَاسِيَّ كَثِيرٗا
para vivificar con ella una tierra muerta y dar de beber a muchos animales y seres humanos que hemos creado.
Corán, Al-Furqaan 25:49
En esta aleya, Allah explica que el agua que desciende del cielo tiene dos efectos: devuelve la vida a una tierra árida y da de beber a animales y personas. Estos dos dones se reúnen en el mismo acto divino. La lluvia no es un simple fenómeno meteorológico: es un acto de misericordia que alcanza a toda la creación. Cuando vemos caer la lluvia podemos detenernos un instante para reconocer este don. Reconocerlo puede hacernos más atentos a la belleza de la naturaleza y a la dependencia de todos los seres vivos de su Creador.
Hoy, cuando veas agua —lluvia, agua del grifo o un río—, detente un momento para agradecer a Allah en tu corazón este don.
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