عَدَمُ الْخِزْي
Esta aleya expresa una profunda súplica: no quedar cubiertos de humillación el Día de la Resurrección.
وَلَا تُخۡزِنِي يَوۡمَ يُبۡعَثُونَ
Y no me cubras de humillación el día en que sean resucitados.
Corán, Ash-Shu'araa 26:87
La aleya 26:87 forma parte de una invocación en la que se pide a Allah que no nos humille el día en que todos sean resucitados. La aleya siguiente aclara que ese día ni las riquezas ni los hijos servirán de nada. Esto muestra la importancia de la súplica: se refiere a nuestra dignidad eterna. En nuestra vida cotidiana también podemos dirigirnos a Allah con esta misma petición. Nos recuerda que nuestro verdadero valor no depende de las riquezas ni de quienes nos rodean, sino de la misericordia de Allah. Esta esperanza nos anima a actuar con sinceridad y humildad.
Repite hoy en una de tus oraciones: «Señor, no me cubras de humillación el Día de la Resurrección».
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