تَوَاضُع
Esta aleya nos enseña que la morada última está reservada a quienes no buscan la exaltación ni la corrupción en la tierra.
تِلۡكَ ٱلدَّارُ ٱلۡأٓخِرَةُ نَجۡعَلُهَا لِلَّذِينَ لَا يُرِيدُونَ عُلُوّٗا فِي ٱلۡأَرۡضِ وَلَا فَسَادٗا
Esa morada de la otra vida la destinamos a quienes no quieren imponerse en la tierra ni sembrar corrupción.
Corán, Al-Qasas 28:83
La aleya relaciona la morada última con dos cualidades: no querer elevarse con arrogancia y no sembrar corrupción. No se trata solo de evitar el mal, sino de purificar la intención. En nuestra vida diaria podemos cultivar la humildad reconociendo nuestros límites y sirviendo a los demás sin querer dominar. Así nos preparamos para la morada última.
Haz hoy una acción humilde: por ejemplo, saluda a alguien primero o cede tu lugar en una fila.
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