إِقَامَة الصَّلَاة
Esta aleya, tomada del consejo de Luqmán a su hijo, reúne cuatro compromisos esenciales.
أَقِمِ ٱلصَّلَوٰةَ وَأۡمُرۡ بِٱلۡمَعۡرُوفِ وَٱنۡهَ عَنِ ٱلۡمُنكَرِ وَٱصۡبِرۡ عَلَىٰ مَآ أَصَابَكَۖ
Establece la oración, ordena lo reconocido como bueno, prohíbe lo reprobable y ten paciencia con lo que te suceda.
Corán, Luqman 31:17
La aleya relaciona la oración con otras tres actitudes: animar al bien, desalentar el mal y tener paciencia ante las pruebas. Estas acciones requieren determinación. La aleya las presenta como resoluciones firmes, no como opciones. En nuestra vida cotidiana podemos aplicar estos principios siendo constantes en la oración, apoyando una acción justa, expresando un desacuerdo con sabiduría y manteniendo la paciencia en las dificultades.
Hoy, después de cada oración, recuerda una buena acción que quieras fomentar y algo que quieras evitar; después realiza la primera con paciencia.
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